Cuando se trata de una buena alimentación, saludable y equilibrada, el consumo de grasas juega un papel fundamental, y debemos centrarnos en ella para poder lograr los objetivos que tanto deseamos. Debes saber bien cuáles son los tipos de grasas que existen, identificarlas y aprender a evitarlas.

Pero, antes de privar a nuestro cuerpo de algún alimento, o sencillamente disminuir su consumo, debemos primeramente conocer las razones por las cuales este alimento puede perjudicar nuestra salud, y sobre todo nuestra imagen corporal.

Es por esto que, hoy te traigo los conocimientos que necesitas sobre aquellas grasas que debes evitar, para mantener de esta manera un cuerpo saludable y en completo equilibrio.

¿Qué son las grasas y cuáles son los tipos de grasas que existen?

Las grasas se consideran alimentos que derivan de algunos productos de origen animal, tales como leche, carnes y aceites en general, pero, no solamente pueden derivarse de compuestos de origen animal de este tipo, sino que además se encuentran presentes en aquellos alimentos fritos, y en algunos artículos envasados.

Y es aquí donde radica el problema, ya que cuando se trata de degustar un platillo rico en grasas, difícilmente pensamos en nuestro cuerpo y en las desventajas que esto puede traer a futuro.

Aunque diariamente utilizamos el término “grasa” para referirnos a este tipo de alimentos, debemos hacer énfasis en una importante subdivisión:

  • Grasas sólidas: Generalmente, se puede hacer buen uso de este término en aquellas grasas que, por como su nombre lo indica, están en su estado denso, compacto, o mejor llamado “estado sólido”.
  • Grasas líquidas: También conocidas en algunas ocasiones como lípidos, son aquellas grasas que, se diferencian de las explicadas anteriormente, debido a que su estado es líquido, por lo tanto requieren menor energía, y a su vez menor punto de ebullición para fundirse.

Como dato curioso, la palabra grasa deriva del latín “Crassus”, que significa sucio, grueso, espeso. ¡Qué mejor manera de denotar su insalubre uso, que con su propio nombre!

Es por esta razón que, muchas veces no conocemos los alimentos, su composición y sus efectos perjudiciales para nuestra salud, y de esta manera adquirimos un mal hábito alimenticio, que por supuesto, al momento de querer obtener una buena apariencia física nos genera grandes inconvenientes.

Tipos de grasas:

Quizás, al leer este apartado te preguntes: ¿es importante el tipo de grasa? Y la respuesta es sí.

Efectivamente, el tipo de grasa que predomine en la alimentación, determina a su vez los efectos negativos que ésta pueda ocasionar sobre tu cuerpo.

Es por esta razón que, conviene desglosar cuáles son los tipos de grasas que existen y el porqué de su importancia sobre la salud y mantenimiento de tu figura.

Tenemos pues:

Grasas insaturadas:

Las grasas insaturadas, son líquidas a temperatura ambiente, y se derivan principalmente, de aceites de origen vegetal. Tenemos a su vez:

Grasas monoinsaturadas:

Se encuentran principalmente en el aceite de oliva, el maní, y algunos frutos secos. Además, a este tipo de grasas se les atribuye la capacidad de ayudar a reducir los niveles de colesterol malo en sangre, también conocido como LDL.

Cabe destacar que, el aumento de LDL en sangre, o mejor conocido como “colesterol malo”, induce la formación de placas de ateroma, las cuales poseen la capacidad de obstruir las arterias y ocasionar serios problemas para la salud.

Grasas poliinsaturadas:

Este tipo de grasas se encuentran especialmente en los aceites de girasol, maíz, soya, sésamo, y además, están presentes en algunos tipos de pescados y mariscos, incluyendo anchoas, salmón, trucha, ostras, entre otros…

En esta clasificación de grasas insaturadas se encuentran los conocidos omega 3 y omega 6, considerados ácidos grasos esenciales.

Grasas saturadas:

Las grasas saturadas son mayormente de origen animal, y además, son sólidas a temperatura ambiente. Se encuentran mayormente en aquellos productos como la leche, el queso, carne, mantequilla, entre otros…

Las grasas saturadas son consideradas alimentos perjudiciales para la salud, ya que, al contrario de las grasas insaturadas, estas pueden aumentar considerablemente las cifras de LDL o colesterol malo en sangre.

Grasas trans:

Las grasas trans son obtenidas mediante un proceso denominado “hidrogenación”, mediante el cual las grasas líquidas son transformadas a sólidas a temperatura ambiente, y suelen estar presentes en los alimentos procesados, galletas, papas fritas de bolsa, entre otros…

Este tipo de grasas se consideran aún más peligrosas, debido a que no solamente participan en el aumento de LDL o colesterol malo en sangre, sino que además, pueden contribuir a la disminución de HDL, o colesterol bueno.

Por esta razón, su efecto es aún más nocivo para nuestra salud e interfiere significativamente con la ganancia de peso.

Esto se demostró en un estudio realizado en monos africanos, donde se evidenció claramente un aumento de peso cuatro veces mayor en aquellos cuya dieta incluía grasas trans, sobre aquellos donde su alimentación estaba basada en otro tipo de grasa.

Es importante acotar que, para que las grasas insaturadas puedan ejercer su función y contribuir en la disminución de las cifras de LDL en sangre, se debe evitar el consumo de las grasas saturadas, o en su defecto el exceso de las mismas.

¿Cuáles son los tipos de grasas que debes evitar?

Primeramente, antes de comprar alimentos preparados, es recomendable leer la etiqueta que contiene la información nutricional de dicho producto, ya que así sabemos cuáles poseen grasas trans y la cantidad de las mismas.

Además de esto, debemos conocer cuáles son esos alimentos que poseen grasas trans en su composición, y de esta manera, tomar sabias decisiones al momento de realizar las compras.

Entre ellos, tenemos: galletas, pasteles, mantequilla, manteca, palomitas de maíz para microondas, pizza congelada, frituras diversas (tales como pollo, papas, rosquillas…), crema para café sin lácteos, entre otros.

No obstante, una alimentación saludable, no siempre debe traducirse en una dieta insípida, por el contrario, podemos sustituir aquellos alimentos que pueden ocasionar daño a nuestra salud y en su lugar utilizar otros con mayor valor nutricional.

Entre ellos, tenemos algunos tales como pescado, aceite de oliva, maíz, legumbres, nueces, champiñones, entre otros…

Asimismo, se deben tomar algunas precauciones al momento de preparar nuestros alimentos, tales como:

  • Agregar menor cantidad de aceite.
  • Retirar el aceite usado con anterioridad de la sartén, antes de preparar nuevos alimentos.
  • Hornear en vez de freír.
  • Y sobre todo, reemplazar aquellas grasas saturadas que puedan ocasionar problemas a futuro sobre nuestro cuerpo.

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Referencias

  1. Cabezas Zábala C.C., Hernández Torres B.C., Zárate M.V.Aceites y grasas: efectos en la salud y regulación mundial. Rev. Fac. Med. 2016; 64(4): 761-8. Disponible en: scielo.org.co