Seguramente has oído hablar del ayuno intermitente, más cuando se ha puesto de moda después que celebridades de la farándula como Kourtney Kardashian, Jennifer Aniston, Elsa Pataky, Benedict Cumberbatch, entre otros, han revelado su secreto de por qué lucen tan bien, y es que practican este régimen alimentario, pero ¿realmente es bueno el ayuno intermitente para nuestro organismo? Es lo que trataremos de analizar en este artículo.

¿Qué es el ayuno intermitente?

Se conoce como ayuno intermitente a un estilo de alimentación, que, si bien sirve para bajar de peso, no se le considera una dieta como tal.

Consiste en reducir la cantidad de calorías que se ingieren y alargar las horas de las comidas lo más que se pueda, existiendo para ello varias modalidades de ayuno, que se mencionan más adelante por si te interesa seguir alguno de ellos, después de saber si es bueno o no.

¿Es bueno el ayuno intermitente?

Sobre este tema existen bastantes controversias. Las opiniones están divididas y la verdad es que faltan muchos estudios para determinar a qué lado de la balanza se inclina.

Por tanto, se podría decir que puede ser bueno y puede ser malo, la diferencia radica en quién la realice, cómo la realice y el tiempo en que perdure.

Lo bueno…

El ayuno intermitente ha sido diseñado especialmente para aquellas personas que están sanas y que no soportan regirse a planes dietéticos estrictos, entonces esta modalidad podría ser de utilidad.

Cómo excepción a esta regla se ha visto que es bueno el ayuno intermitente para diabéticos tipo II e hipertensos, ayudándolos a controlar sus padecimientos respectivamente.  

Sin embargo, el éxito será posible si posees suficiente autocontrol y fuerza de voluntad, no solamente para no consumir alimento durante las horas de ayuno, sino que los alimentos que vas a consumir a las horas permitidas no son aquellos que acostumbrabas comer, ni tampoco en la misma cantidad.

Por tanto, este método funciona siempre y cuando se respete el tiempo de restricción del consumo de alimentos. Mientras que, en las horas de las comidas debes elegir alimentos muy nutritivos, pero con bajas calorías, lo que se conoce como dieta CRON (restricción de calorías con nutrición óptima).

Según los autores que defienden el ayuno intermitente consideran que proporciona beneficios tales como:

  • Ayuda a bajar de peso.
  • Mejora la cognición y la regeneración de neuronas, evitando enfermedades como el Alzheimer.
  • Disminuye las grasas como el triglicéridos y el colesterol.
  • Disminuye la resistencia a la insulina.
  • Disminuye los procesos proinflamatorios.
  • Mejora el tracto gastrointestinal.
  • Aumenta la longevidad

Lo malo…

Los autores que desestiman el ayuno intermitente aseguran que este régimen alimenticio puede tener efectos adversos a largo plazo, ya que estás obligando a tu cuerpo a funcionar en un estado de emergencia perenne, al cual no está fisiológicamente acostumbrado, y habituarlo a él indefinidamente no es saludable, según opinan algunos especialistas.

Por tanto, aunque sirva para perder peso, no es un régimen que pueda ser adoptado indefinidamente.

Además, este sistema alimentario está contraindicado en personas con comorbilidades importantes, mujeres embarazadas, personas que sufren de migrañas o que tengan antecedentes de desórdenes alimenticios, ansiedad o depresión, porque sería contraproducente. Si te identificas con alguna de las situaciones mencionadas, entonces este régimen alimenticio no es para ti.

Por otra parte, las personas que puedan y quieran hacer el ayuno intermitente deben acoplarse al mismo. No sirve de nada que en las horas de comida te desquites de todo lo que no comiste en el ayuno, porque de esa manera no funciona.

Otra cosa, debes tener constancia, porque si lo cumples un mes pero luego regresas  a tu vida normal a comer de todo y en la cantidad que te apetezca aparecerá el temido efecto rebote, por lo que requerirá que cambies tus hábitos alimenticios.  

Desventajas y perjuicios del ayuno intermitente

El ayuno intermitente produce efectos secundarios tales como:

  • Mareos.
  • Letargo mental.
  • Dolor de cabeza.
  • Debilidad.
  • Depresión del sistema inmunológico.
  • Poliuria.
  • Deshidratación.
  • Diarrea al principio y luego estreñimiento.
  • Insomnio.
  • Ansiedad.
  • Reflujo ácido.
  • Riesgo de sufrir de Gota (aumento del ácido úrico).
  • Mal aliento (halitosis).
  • Desórdenes en el metabolismo energético.
  • Perjuicios para la salud causada por la sobreexpresión de neuropéptidos orexígenos que desencadena en efecto rebote.

Referencias