Después de leer este artículo quizás elimines de tu lista de compras una serie de alimentos, pues aprenderás que muchos de ellos pueden resultar altamente perjudiciales para ti y tu familia.

Y lo peor de todo es que estos alimentos son adquiridos y consumidos por voluntad propia, sin saber que lo que contienen es potencialmente dañino para la salud.

Aquí te diré cuáles son los principales alimentos que contienen sustancias tóxicas y que debes evitar a toda costa.

1. El aceite de palma

Este aceite suele ser uno de los más económicos del mercado y con mejor textura, pero ¡cuidado! también es uno de los más perjudiciales, debido a su alto contenido en grasas saturadas y bajo en grasas insaturadas.

Consumirlo en exceso hace que tu colesterol se eleve, especialmente el malo (LDL) y a la larga provoque enfermedades cardiovasculares y problemas trombóticos (formación de trombos o coágulos).

Por otra parte, este aceite originalmente es de color rojizo y menos maleable y para mejorar su textura y color es sometido a un proceso de refinamiento a altas temperaturas. En este proceso se crean sustancias precursoras del glicidol, que luego son transformados dentro de nuestro organismo. El peligro radica en que esta sustancia posee propiedades para alterar el ADN celular, es decir, tiene efecto cancerígeno y neurotóxico.

Por tanto, siempre prefiere consumir aceites extra vírgenes como el aceite de oliva.

2. Edulcorantes artificiales

edulcorantes artificiales en un vaso

Los edulcorantes son sustancias que comúnmente se utilizan para sustituir la azúcar refinada y evitar problemas de diabetes, aumento de peso, entre otras, y cuando los usas sientes que te estás cuidando, pero cuidado son engañosos y a veces pueden producir el efecto contrario.

En el mercado hay un sinfín de estos, pero debes evitar principalmente el jarabe de maíz de alta fructosa y la miel de agave, ambos contienen alto porcentaje de fructosa, y su abuso es perjudicial para el organismo, ya que la fructosa se metaboliza principalmente en el hígado, la misma es convertida en grasas VLDL, lo que a la larga se traduce en aumento en la concentración sanguínea de triglicéridos, padecimiento del síndrome metabólico, hígado graso y problemas de diabetes tipo II.

Por otra parte, el consumo de estos edulcorantes puede hacer que aumentes de peso, porque además de producir un descontrol en el metabolismo de las hormonas que regulan la saciedad y el hambre, como la insulina, la leptina y la grelina, su falsa seguridad y su apetitoso sabor dulce hace que comas más de la cuenta, teniendo como excusa que no estás consumiendo azúcar.

Además, su consumo produce adicción debido a que estimula la producción de la dopamina “hormona del placer y la felicidad”, lo que favorece aún más la obesidad.    

 3. Enlatados

La idea de los alimentos enlatados nació en la época de guerra, pues este sistema resultó muy eficaz para alimentar a las tropas, lanzando estas latas por los aires, sin que su contenido se deteriorara.

Posteriormente se popularizó como una forma cómoda de almacenar comida sin que esta se dañe.

Sin embargo, lo que tengo que contarte realmente te sorprenderá. ¿Sabías que los elementos químicos presentes en la lata pasan al alimento y estos son realmente tóxicos para nuestro organismo?

¡Pues sí! Entre estas sustancias se pueden mencionar el bisfenol A contenido en la resina epoxi, que es la capa interna que está en contacto directo con el alimento, y el resto de la lata que puede ser de estaño o  de aluminio.

Aunado a esto los alimentos enlatados son ricos en sodio, lo que altera la tensión arterial. Además para que puedan durar mucho tiempo y parezcan frescos contienen conservantes y saborizantes artificiales. Estos son aditivos químicos que recargan su potencial tóxico para el organismo.

Estas sustancias en su conjunto están relacionadas con enfermedades cardiovasculares, problemas de fertilidad, descontrol hormonal, diabetes y cáncer.

Sin contar que aun no te he dicho que el atún enlatado puede contener mercurio, un metal que cuando se acumula en el organismo afecta nuestro sistema nervioso central, dañando la memoria y otras funciones.

Tu casa no es un campamento de guerra, así que no necesitas comprar este tipo de alimentos, cuando realmente puedes sustituirlos por alimentos frescos y saludables.

 4. Embutidos

Los embutidos como el jamón, el salame, los chorizos, las boloñas, las mortadelas, el salchichón, las salchichas, entre otros, son una gran tentación, pues no vamos a negar que tanto su apariencia como sus sabores son muy agradables, pero estos alimentos que son altamente procesados esconden efectos muy perjudiciales para nuestro organismo.

Primero que nada están fabricados con todo los desechos de los cortes de carnes de res, pollo, y puerco ricos en grasas saturadas (de muy mala calidad), pues en la industria nada se pierde, así que toman estos desechos, los trituran y mezclan con aderezos para potenciar su sabor. Entre estos aderezos se encuentra  la sal, la cual usan en alta cantidad, que luego tratan de sopesar con  edulcorantes artificiales, como el jarabe de maíz alto en fructosa.

Por estas características es que este tipo de alimento son precursores de enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, obesidad y diabetes tipo II.

 Además, para que los embutidos tengan una larga duración y se vean frescos siempre les agregan nitrito de sodio, que es un conservante que ha sido objeto de muchos estudios. Los mismos han revelado que existe asociación con el consumo consecuente de estos alimentos con la aparición de cáncer de estómago y de colon por nombrar solo algunos, entre muchos otros tipos de cáncer.

Por último en algunos casos los embutidos pueden contener mercurio, especialmente los que poseen jarabe de maíz alto en fructosa.

Por esta razón, te recomiendo que evites los más que puedas este tipo de alimentos, y si eres amante de los embutidos consúmelos solo de forma esporádica, por ejemplo en ocasiones especiales como una fiesta, pero no de consumo diario.

5. Golosinas y dulces industrializados

Estos alimentos normalmente se conocen como chucherías, son muy apetecibles por niños y adultos, pero la verdad es que están cargadas de calorías vacías, es decir, solo engordan por el azúcar que contienen pero no aportan nutrientes al organismo, y en cambio poseen un alto contenido en grasas trans, colorantes artificiales, azúcar, sodio y saborizantes.

Aquí el principal enemigo serían las grasas trans que son ácidos grasos hidrogenados de cadenas cortas que afectan directamente el sistema cardiovascular y favorece la obesidad, ya que aumenta la concentración de triglicéridos y colesterol (LDL colesterol malo).

Este tipo de grasas con el tiempo se acumulan en las arterias, produciendo placas de ateromas en las principales venas y arterias, lo que provoca infarto al miocardio o accidentes cerebrovasculares.

Por su parte, los saborizantes y colorantes artificiales son productos que como su nombre lo indica no son naturales y tampoco son inocuos, pues se sabe que el amarillo número 5 principal colorante de las chucherías saladas es alergénico y disminuye la calidad del esperma.

Mientras que, el amarillo número 6 atrapa el zinc que consumimos, provocando un aumento de hiperactividad, especialmente en los niños. Así mismo, induce cuadros de alergias severos en asmáticos y procesos neoplásicos en las glándulas suprarrenales.

El rojo número 40 presente en algunos cereales, snack, postres, gelatinas,  bebidas para atletas y hasta en ciertos jarabes medicinales para niños, es uno de los más dañinos por su poder cancerígeno. En tanto que, el azul número 1 está presente en postres y dulces, siendo asociado a trastornos nerviosos, alergénicos y oncogénicos.

Esto no quiere decir, que no puedes probarlos pero no debes abusar de ellos.

Espero que ahora selecciones mejor los alimentos que llevas a tu mesa y no olvides lo que contienen cada uno de los alimentos mencionados y los daños que le producen a la salud. Si cuidas tu alimentación y lo combinas con una rutina de ejercicios podrás llevar una vida muy saludable.

Referencias

  • Yorde E. Cómo lograr una vida saludable. An Venez Nutr;  27 (1): 129-142. Disponible en: scielo.org
  • Mora E, Moschella F, Navarro D, Reyes E, Vargas M. Dieta, estado nutricional y riesgo de cáncer. Arch Venez Puer Ped. 2014;  77 (4): 202-209. Disponible en: ve.scielo.org/
  • Bejarano J, Suárez L. Algunos peligros químicos y nutricionales del consumo de los alimentos de venta en espacios públicos. Rev. Univ. Ind. Santander. Salud 2015; 47 (3): 349-360. Available from: scielo.org.